¿Qué significa llegar al “corazón del
mundo”?
El corazón del mundo. Ensayos
sobre Germán Rozenmacher y Marco Denevi,
de Eduardo Balestena.
Editorial Biblos, colección Teoría y Crítica, 2025, 266 páginas.
¿Qué significa que una obra llegue al “corazón del mundo”? La clave
parece estar sugerida desde las primeras páginas de este libro, en el epígrafe
tomado de El gato dorado, de Germán Rozenmacher, uno de los dos relatos
que Balestena analiza en la primera parte. Allí, “el artista mencionado”
aparece como una “voz de todos”, y su música como una experiencia capaz de
reunir aquello que estaba disperso.
Esta imagen como título del libro me invita a pensar en aquello que
sucede cuando una obra consigue que una historia particular diga algo que la
trascienda. No se trata entonces solamente de contar una historia, sino de que,
a través del lenguaje, esa historia pueda abrirse hacia algo que la excede y
que alcanza al lector.
Pero ¿cómo consigue la literatura ir más allá de la historia que cuenta
y alcanzar aquello que todavía resulta difícil de nombrar? Este interrogante
nos acompaña durante el recorrido de El corazón del mundo. Ensayos sobre
Germán Rozenmacher y Marco Denevi, de Eduardo Balestena, donde se analizan
dos cuentos de Rozenmacher y una selección de textos de Denevi, “dos escritores
muy diferentes entre sí, pero unidos por una concepción del lenguaje como una
fuerza que puede desbordar la historia que inicialmente parece llamada a
contar”.
El libro vuelve sobre ese interrogante desde un planteo más
preciso: ¿es el lenguaje una herramienta
al servicio de una historia previamente concebida o puede convertirse en una
fuerza creadora capaz de conducir la narración hacia territorios que el propio
escritor no había previsto?
A partir de este planteo, Balestena explora la tensión entre aquello
que el escritor proyecta y aquello que la propia escritura, mediante sus
procedimientos, termina produciendo.
En Rozenmacher, esa exploración aparece vinculada con la precisión, la
identidad y una particular originalidad narrativa. Balestena analiza El gato
dorado y Blues en la noche para observar cómo determinados
procedimientos ponen en tensión lo real, lo fantástico, la búsqueda y el
confinamiento. En El gato dorado, por ejemplo, lo fantástico permite
expresar aquello que el realismo no consigue nombrar. El itinerario del
personaje, guiado por el gato, conduce hacia una búsqueda cuyo objeto permanece
inalcanzable. El relato se construye así alrededor de un límite que se intenta
atravesar y finalmente permanece clausurado. En Blues en la noche, la
dinámica se desplaza hacia el confinamiento y la imposibilidad de escapar.
Con Denevi, Balestena lleva la investigación hacia otra dimensión. Su
obra es presentada como una experiencia del lenguaje en la que las ideas y el
contenido humano funcionan como herramientas para producir puntos de tensión,
expansión y resolución. Rosaura a las diez constituye un verdadero
laboratorio: los cinco narradores, sus diferentes perspectivas, la información
dosificada y las contradicciones permiten mostrar cómo una historia se
construye progresivamente ante el lector y cómo cada voz modifica lo que
creíamos saber.
A partir de allí, el recorrido por otras obras permite seguir la
recurrencia y transformación de problemas como el confinamiento, la
frustración, la metáfora, la imposibilidad de conocer al otro y los límites de
lo expresable. En Reproches a Luisilda por haber salido en 1945 sin anteojos,
el análisis se concentra en la consolidación y expansión de una tópica y en una
liberación imposible; en Ceremonia secreta, en la construcción de un
universo autónomo y en los recursos del narrador; en Un pequeño café, en
los mecanismos de tensión y los planos de la narración; en Variación del
perro, en la metáfora y la posibilidad e imposibilidad de acceso a lo real.
Más adelante, Asesino de los días de fiesta, Hierba del cielo, Los
locos y los cuerdos, Reunión de desaparecidos y La noche de los
amigos permiten ampliar esa exploración hasta llegar a Manuel de
historia, donde aparece una pregunta que parece reunir buena parte de la
investigación: ¿cuándo comienza la historia?, ¿cuándo termina?, ¿quién la
escribe?
La secuencia de lecturas no funciona, entonces, como una acumulación de
análisis. Cada obra agrega una nueva pregunta a la anterior, y el estudio se va
complejizando a medida que avanza. Cada nuevo texto le permite detenerse en
determinados procedimientos, observar sus relaciones y mostrar cómo intervienen
en la construcción del relato.
A través de Rozenmacher y Denevi, ese desplazamiento aparece una y otra
vez: una historia particular termina abriendo preguntas que la trascienden.
Balestena los pone en diálogo porque, siendo tan distintos, permiten explorar
el mismo problema desde dos territorios narrativos diferentes.
Un aspecto especialmente interesante para el lector es observar cómo, a
medida que avanza en sus análisis, Balestena nos lleva a preguntarnos por qué
un escritor eligió determinada voz, por qué dosifica una información, qué
provoca un cambio de perspectiva o cómo un recurso aparentemente pequeño puede
modificar toda una narración. El libro permite asistir así a una práctica de
lectura: observar los mecanismos de una obra, relacionar sus procedimientos con
sus efectos y construir, a partir de esos indicios, una interpretación.
Mi acercamiento a la obra de Balestena comenzó en 2023, a partir de
distintos trabajos con Las piezas que arman el mundo (2021), El
centro del desierto (2020) y Las llaves de ese secreto (2022). Tuve
también la valiosa experiencia de compartir con el autor el dictado de una
clase sobre intertextualidad. Esas experiencias fueron familiarizándome con una
particular manera de presentar sus trabajos, en la que hace partícipe al
lector. En El corazón del mundo, como en otros de sus libros de ensayos,
no solo ofrece sus interpretaciones, sino que hace visible el camino mediante
el cual esas interpretaciones se construyen.
Su modo de leer nos enseña a mirar. Al analizar una voz narrativa, una
metáfora, un desplazamiento, una secuencia o un personaje, el autor no se
limita a identificarlos: reconstruye la función que cumplen dentro de la obra,
las relaciones que establecen con otros elementos y los efectos que producen en
la experiencia del lector.
Para quienes escribimos, esta perspectiva resulta especialmente
estimulante. Los procedimientos narrativos comienzan a percibirse como
decisiones capaces de producir una experiencia determinada en quien lee. EL
autor muestra que una obra puede ser estudiada no solo por lo que cuenta, sino
por las operaciones mediante las cuales consigue contarlo.
El corazón del mundo es, por eso, más que una
reunión de ensayos sobre dos escritores. Es también la exposición de una
práctica crítica en la que Balestena hace visible el trabajo mediante el cual
una obra revela sus mecanismos. Después de acompañarlo en este recorrido, resultará
difícil volver a considerar una historia solamente como una sucesión de
acontecimientos. Empezaremos a mirar las decisiones que la sostienen.
Y es precisamente en esa zona de incertidumbre, entre lo que el
escritor proyecta y aquello que la escritura termina produciendo, donde
Balestena encuentra el corazón de la literatura.
Sonia Fabiola Demitrópulos
Cosquín-Córdoba-Argentina
14-9-2026


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