lunes, 23 de febrero de 2026

Mis santas, el rescate de una memoria


 


Pocas veces pensamos que las historias de las cantantes de tango consagradas de las décadas de los años 20 y 30 del siglo XX contienen una lucha despiadada, primero por sobrevivir, después por cantar e imponerse y luego por no hundirse en un mundo dominado por las intenciones de hombres interesados menos en su arte que en sus recursos y en sus cuerpos. El rescate de pinceladas de esas vidas se convierte, en la propuesta teatral de Rocío Baraglia, con texto de Gabriela Urrutibehety, en una inspiración para otra lucha muy parecida.

Lo que queda más que claro es que del espíritu de lucha se trata.

Esta fue la idea original de Rocío Baraglia, una muy cara a ella en la que buscó dejar constancia de su amor por el tango y de su respeto por las figuras de las mujeres que triunfaron en el género y le dieron algo insustituible, cada una a partir de su personalidad, una muy fuerte, capaz de resistir al mismo tiempo que  de crear. El modo en que se refiere a ellas desde el discurso de su personaje habla a las claras de ese amor: al esfuerzo, a la música, a lo que esa lucha significó para ella misma y para aquellas a quienes se refiere contando trazos, breves, significativos, duros y también esperanzados, de sus historias, porque en el fondo de esta historia está la esperanza.

Gabriela Urritibehety dio forma a esta idea en los que son los rasgos propios de su escritura: concisión, la idea de decir lo más diciendo lo menos, con recursos siempre eficaces y un sentido del diálogo y ocurrencias que hacen que la obra sea rápida, graciosa y conmovedora. Las líneas de los personajes son un hilo conductor.

En la prosa de Gabriela Urrutibehety la narración siempre avanza siguiendo una estética de  economía expresiva: La banda de los seguros es la recopilación de una serie de estafas y crímenes cuyo dramatismo viene de los propios hechos y no de la enumeración de elementos. Monstruos, su libro sobre el crimen de los rugbiers en Villa Gesell es muy diferente: se trata de la crónica de un crimen y un juicio y el recuerdo de otro, el del crimen de Cabezas. Dos épocas conviven en el mismo escenario de Dolores y su vida cotidiana y ella misma se refleja como cronista e ingresa lateralmente a la natación en observaciones que son de lo más valioso que dicha narración contiene. El libro no podría prescindir de ninguno de esos elementos y, en su brevedad, es exhaustivo, confronta dos épocas y deja al lector las conclusiones. Algo semejante puede decirse de los cuentos de Mudanzas. Como escritora maneja el lenguaje narrativo con enorme maestría, pero queda muy claro que no es su único modo de abordar la escritura, lo prueba el hecho de aventurarse, como lo hizo, en un terreno en el que otros no podríamos aventurarnos, que es el del teatro.

El escenario de Mis Santas –obra dirigida por Mónica Pari- es el de un teatro en decadencia donde dialogan la maestra que toca el piano (Amelia Polverini), la encargada de hacer la limpieza (Rocío Baraglia) y el quien tiene a su cargo los “laburos caseros” (Jorge Repetto) que especulan acerca de las intenciones del dueño, alguien que nunca aparece.

En los diálogos surgen los recuerdos de Ada Falcón, Nelly Omar, Mercedes Simone, Rosita Quiroga, Azucena Maizani, Sofía Bozán, Libertad Lamarque y Tita Merello. Sus rostros son proyectados en bellas composiciones de imágenes de estilo antiguo donde, por detrás de sus cabezas, surge un resplandor de luz que las santifica, a medida que Rocío Baraglia toma alguna prenda similar a las de cada cantante y las evoca, ya sea en un monólogo o en un breve diálogo con Jorge Repetto, que asume la difuminada y provisoria identidad ya de un amante, ya de un inescrupuloso representante. La pianista hace las acotaciones que abren cada breve cuadro y el resultado es la evocación de las vidas, en lo más duro, en lo más feliz y en lo más doloroso.

Pero eso no es todo, hay al menos dos cosas más: la primera es la inusual evocación del tango desde sus voces femeninas: por más famosos, los hombres solo aparecen reflejados en las cantantes. La otra, en un sentido más amplio, es la pregunta acerca de si la situación para las mujeres más vulnerables ha cambiado algo desde la época en que Las santas se abrieron paso desde los medios más humildes hasta los escenarios más importantes.

No hay un solo mensaje sino varios.

A la hora en que la protagonista debe afrontar la prueba que podrá convertirla en cantante e invoca a sus santas inspiradoras, dos cosas son evidentes: el amor al tango y el espíritu de lucha.